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La odisea de Álvaro: cómo sobrevivir a una estancia Erasmus en el extranjero en pleno Brexit y en medio de una pandemia
Innovación

La odisea de Álvaro: cómo sobrevivir a una estancia Erasmus en el extranjero en pleno Brexit y en medio de una pandemia

La odisea de Álvaro: cómo sobrevivir a una estancia Erasmus en el extranjero en pleno Brexit y en medio de una pandemia
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La odisea de Álvaro: cómo sobrevivir a una estancia Erasmus en el extranjero en pleno Brexit y en medio de una pandemia


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Este alumno de la Universidad Carlos III afrontó una estancia en Londres apenas unos meses después de que el Reino Unido saliera de la UE y del estallido del Covid. Se perdió la experiencia ‘orgasmus’, pero sobrevivió gracias a la docencia virtual, un vínculo mucho más estrecho con sus nuevos amigos y haber recibido una de las Becas Santander Erasmus

Álvaro Salgado es uno del os miles de universitarios españoles que vivieron una Erasmus en pandemia en 2020.
Álvaro Salgado es uno del os miles de universitarios españoles que vivieron una Erasmus en pandemia en 2020.
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Cuando Álvaro Salgado decidió por vivir su experiencia Erasmus en el University College of London, no sabía aún que su estancia en el Reino Unido estaría marcada por una pandemia, que la mayor parte de la población del planeta viviría confinada en sus casas durante meses o que la universidad completaría en tiempo récord su transformación digital para empezar a dar sus clases por videoconferencia.

Toda la incertidumbre en relación con el destino elegido se centraban en el Brexit, que se había ejecutado definitivamente el 1 de febrero de 2020, unos meses antes de su viaje a Londres. Sin embargo, a su lista de preocupaciones se unieron por esas mismas fechas la rápida expansión del coronavirus y sus consecuencias: dos meses de confinamiento total, el cierre de bares y discotecas, la cancelación de la docencia presencial, la distancia social, las mascarillas… Las lista de contratiempos era tan importante que la salida británica de la Unión Europea prácticamente se convirtió en una anécdota.

“Sí, viví una Erasmus muy diferente, mucho más triste y solitaria porque, para empezar, nada más llegar me tuve que pasar 14 días en cuarentena”, recuerda este alumno del doble grado de Estudios Internacionales y Derecho de la Universidad Carlos III e Madrid.

Y pese a no haber podido disfrutar de las noches de discoteca, de las horas de cafetería en el college o de las fiestas domésticas que todo el mundo atribuye al universo orgasmus, Álvaro no considera su estancia en Inglaterra como una oportunidad perdida, ni mucho menos. Pese a todo, la beca Erasmus volvió a hacer la magia que la ha convertido en un herramienta clave de la integración europea los últimos 33 años y que ha abierto las mentes y alargado las luces culturales de 600.000 universitarios (además de alumnos y docentes desde que pasó a ser Erasmus+ en 2014).

“Es verdad que fue imposible socializar tanto o salir tanto de fiesta como si no hubiera habido pandemia, pero precisamente por eso me permitió construir relaciones más sinceras, duraderas o profundas”, explica.

EN LONDRES, PERO A CLASE DESDE CASA

Por ejemplo, el hecho de que no hubiera docencia presencial durante prácticamente toda su estancia en Londres (“solo fui a clase dos días y la verdad es que me da pena no haber tenido esa experiencia con un grupo de compañeros y compartir vivencias con ellos además de mis amigos”) le animó a él y a su grupo a reunirse en una casa y crear grupos de estudio para no sentirse tan solos, favoreciendo una convivencia y unos vínculos sólidos que no se habrían forjado de haber tenido una experiencia de aprendizaje más convencional.

“La Comisión Europea flexibilizó la participación en el programa Erasmus+ desde que estalló la pandemia, ya que permitió que los estudiantes pudieran realizar su estancia internacional de manera presencial cuando fuera posible y de manera combinada (blended mobility) cuando se comenzara con una enseñanza virtual, bien desde el país de origen, bien desde el país de destino cuando las circunstancias de la pandemia así lo aconsejaban”, explica el director del Sepie, Alfonso Gentil Álvarez-Ossorio.

Edificio principal del University College London, del que Álvaro Salgado fue alumno, pero que apenas pisó.
Edificio principal del University College London, del que Álvaro Salgado fue alumno, pero que apenas pisó.LILLA SAM

Con todo en contra, Álvaro y otros muchos miles de erasmus repartidos por todo el continente tuvieron que inventar una manera de aprovechar la que debía ser una de las experiencias más enriquecedoras y memorables de su vida, aunque no todos los consiguieron. “Un amigo de la Carlos III se volvió a España al poco tiempo, porque ir a clase por videoconferencia encerrado en casa y no poder hacer apenas vida social no era la experiencia que le habían vendido”, explica el propio Álvaro.

¿Para qué pasarse varios meses solo y alejado de tu familia en Londres cuando estudias y tienes las mismas experiencias que vivirías de Madrid? Y sin embargo, la mayoría decidió quedarse, o al menos esa es la percepción de Salgado. “El de ese chico es el único caso que conocí de erasmus que no disfrutara la estancia y que no le mereciera la pena la estancia”.

UN 40% MENOS DE ERASMUS EN EL CURSO 2020-2021

Y lo cierto es que el número de movilidades del programa Erasmus+ se resintió inicialmente por la pandemia. El Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (Sepie) estimó en un 40% la reducción de movilidades propiciadas por el coronavirus en el primer semestre de 2020, aunque luego se ha ido recuperando poco a poco la normalidad.

“Las cifras de movilidades Erasmus+ siguen aumentando desde que estalló la pandemia, para ir posicionándonos poco a poco en niveles prepandemia próximamente en un futuro cercano”, asegura Gentil Álvarez-Ossorio. “El interés y las solicitudes de proyectos de movilidad recibidos en la última convocatoria en 2021 arrojan resultados muy positivos de las organizaciones españolas de educación y formación”, añade.

A juicio del director del Sepie, “a pesar de los desafíos a los que ha hecho frente, Erasmus+ sigue brindando oportunidades y experiencias de vida a cada vez más personas“. Concretamente, la cifra de españoles que fueron a otros países con la beca Erasmus en 2020 fue de 40.949, lo que nos coloca en tercer lugar del ranking europeo como país emisor, por detrás de Alemania y Francia.

Candidatos para irse de Erasmus siempre hay, y ello pese a que la cuantía que otorga la Comisión Europea es poco más que simbólica en comparación con los gastos a los que tienen que hacer frente las familias para irse un año de Erasmus. “La cuantía que me correspondía para ir a Londres eran 400 euros al mes, y es la misma cifra cuando te vas a países como Francia o Alemania, pero con eso en Londres apenas pagas entre un tercio y la mitad del alojamiento y el resto de gastos corren de tu cuenta”, argumenta Álvaro Salgado. “El resto de gastos corren de tu cuenta”, añade.

BECAS SANTANDER ERASMUS

En su caso, el balance de gastos e ingresos se equilibró por dos factores. Por un lado, porque las restricciones impuestas por la pandemia le permitieron reducir sus gastos en viajes, bares, restaurantes, discotecas…Por otro, porque se hizo acreedor también de la cuantía complementaria que otorgan cada año a las Becas Santander Erasmus, otorgadas en reconocimiento a la excelencia académica de los candidatos y especialmente enfocadas a garantizar que los estudiantes con menos recursos no se pierden por ello la oportunidad de vivir la experiencia Erasmus.

Imagen de la reunión virtual del Consejo de Administración de Universia España, que se celebró el pasado 12 de enero.
Imagen de la reunión virtual del Consejo de Administración de Universia España, que se celebró el pasado 12 de enero.

“A mí me concedieron la beca más cuantiosa en reconocimiento a mis méritos académicos y ascendía a 3.200 euros”, comenta Salgado, que define como “muy generosa” la iniciativa de la entidad financiera, y muy provechosa para los alumnos más allá de la dotación: “El Banco no se limita a darte el dinero, sino que te integra en una red de orientación profesional y te acompañan a lo largo de toda tu trayectoria académica“, precisa este joven alumno de la Carlos III, que actualmente realiza prácticas en la consultora de asuntos públicos Harmon.

Precisamente, el pasado 12 de enero, durante la reunión virtual del Consejo de Administración de Universia España, se renovó el acuerdo entre la entidad presidida por Ana Botín, la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y el Ministerio de Universidades para que sigan entregando las Becas Santander Erasmus.

En las tres convocatorias anteriores el Banco ha invertido 5,5 millones de euros y se han beneficiado de las becas 10.000 universitarios españoles. Concretamente, en el presente curso 2021-2022 se concederán más de 2.152 becas y ayudas de hasta 2.000 euros, lo que supondrá una inversión de 1,3 millones destinada a favorecer la igualdad de oportunidades y hacer posibles historias de éxito en movilidad internacional como la de Álvaro Salgado. O como la tuya, si cumples los requisitos y solicitas una de las becas que ofrece el programa para el año que viene.

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